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31 de diciembre de 2012

Comencemos un nuevo ciclo

No suelo hacer listas de resoluciones de año nuevo, porque esas listas se vuelven obligaciones que no puedo cumplir. Tengo suficiente experiencia en este ritual que sé que debo evitar esperar demasiado del "año nuevo" pero, al igual que Mafalda, me causa emoción un nuevo ciclo similar a un cuaderno nuevo. Sin embargo, mi experiencia también me indica que esta vez es un ciclo totalmente nuevo para mí.

Este año termino el doctorado y no volveré nunca más a estar formalmente en la posición de alumna. Ahora lo que queda es encontrar un lugar adecuado para hacer lo que más me gusta: enseñar y aprender, estudiar, leer, compartir ideas y conceptos. Este año dará inicio un nuevo ciclo en mi vida y eso, realmente, es mucho más emocionante que un cuaderno nuevo.

Te deseo, lector, que tu año nuevo sea un cuaderno hermoso en donde acumules notas de tus días y de tus noches. Que cada hoja de tu nuevo cuaderno contenga maravillosos momentos que quieras recordar para siempre.

24 de noviembre de 2011

Días de fiesta

Imagino que todos sabrán que mañana se celebra en los Estados Unidos una fecha sumamente contradictoria. Se agradece a los nativos que alimentaron a los primeros pobladores ingleses, pues estos se estaban muriendo de hambre. Sin embargo, parece ser que el agradecimiento duró muy poco. Pregunten si no es cierto a los habitantes de las reservaciones que aún siguen persistiendo.

Pero además, con esa curiosidad por lo minúsculo e irrelevante que me caracteriza, me he encontrado la siguiente imagen que creo vale la pena analizar en relación a estas fiestas.
No podría precisar cuándo fue realizado este dibujo, pero no pareciera ser muy antiguo. Detengámonos un instante en las representaciones de los grupos en la imagen. Casi en primer plano, hacia la derecha, vemos un grupo de cuatro nativos comiendo. Todos ellos llevan indumentaria no europea, con plumas en el cabello. Además de la vestimenta, otro elemento que los diferencia de los "peregrinos" son sus modales. El hombre en azul oscuro, por ejemplo, está balancéandose en su banco como lo hacen los niños. También como una infantilización de este personaje, tiene los pies "enrollados" en las patas del banco.

A la izquierda de él hay otro "indio" comiendo con las manos o algo por el estilo. De hecho, está dando la espalda al "patriarca" blanco que está dando un discurso o bendiciendo los alimentos. Es más, estos cuatro personajes están ignorando por completo a los demás comenzales en esta primer día de "acción de gracias". Sin embargo, ¿por qué no puedo evitar percibir cierta segregación entre los primeros colonizadores ingleses y los nativos? Hay únicamente dos indígenas entre los hombres blancos... hombres todos, si nos fijamos bien.

¿En dónde están las mujeres? Dos de ellas están sirviendo la mesa, algunas más están atrás dentro de la casa (imagino que en la cocina). ¿Y las mujeres indígenas? ¿En dónde quedó ese personaje que la casa Disney inmortalizó, conocida como Pocahontas? El esquema es muy similar a la obtención del voto en los Estados Unidos, sin duda alguna. Primero sólo votaban los hombres (blancos y de clases acomodadas), después se les otorgó el voto a los demás hombres blancos. Los hombres de otras razas recibieron, como premio por su participación en la Gran Guerra (la Primera), el derecho al voto. Cuando le llegó el turno a las mujeres, evidentemente ya no hubo racialización y todas las mujeres pudieron votar. Pero una cosa es votar y otra cosa es beber agua en el mismo bebedero o poderse sentar en la misma banca en un camión.

Un último elemento que me llama la atención de esta elocuente imagen de la primera cena "multiracial" es la niña. Esta pequeña está agarrada a las faldas de su madre pero su mirada no está dirigida hacia el mismo lugar. La madre, totalmente de perfil, pareciera mirar hacia la otra mujer (a la derecha de la composición). En cambio, la niña está mirando a los cuatro hombres nativos que ocupan el primer plano. Y si bien las expresiones faciales no son claras en esta reproducción, la niña pareciera estar asustada ante los desconocidos pero generosos hombres que han decidido alimentar a estos pobres colonizadores.

Lástima que todo terminará en una horrible expropiación de las tierras, en la pauperización de los primeros habitantes y con la autoadjudicación de este país a un número interminable de inmigrantes (aunque ahora sólo los de piel morena son inmigrantes e ilegales hasta que no prueben lo contrario). Si no, pregúntele a estos cuatro hombres armados lo que opinan.

8 de noviembre de 2011

Altar de muertos

He estado pensando que nunca es tarde para hacerlo... así que este es mi altar de muertos, una tradición mexicana para celebrar a nuestros seres queridos que ya no están con nosotros.
A mi abuela Ángela, madre de mi madre, le gustaba la Jota o eso se decía. Así que le dejamos una en este altar. Y luego sigue mi abuelo... y mis tíos.
De izquierda a derecha, mi abuela Ángela, mi tío Fidel, mi padre, la primera esposa de mi tío José, mi abuelo Jaime, Mario Streji (el mejor amigo de mi padre) y su esposa Nélida, mi tía Poye y mi madre. Esto fue el día de la boda de mis padres. A mis tíos Fidel y José, hermanos de mi padre, les encantaban los chistes, pero no puedo ponerlos en este altar. A mi padre sí le he puesto una de sus canciones favoritas de Dixieland.
Esta es mi tía Milda, esposa de mi tío Rodolfo. De ella tengo muy recientes recuerdos, pues hace poco se fue.
Estos son mis abuelos Betty y Simón, padres de mi padre. Esto es el viaje de luna de miel cuando se casaron. Ya sé que es frivolidad pura, pero vean los hermosos zapatos de mi abuela.
Este es el único recuerdo de mi hijo, Axel, que ya van a hacer 12 años que se fue. Y como no sé qué le hubiera gustado, sólo le dejo mis pensamientos.
Esta es mi tía Gladys (de cariño, mucho cariño), que falleció recién este año víctima del cáncer. A ella le hubiera gustado un gato o un perro, pues les tenía verdadera adoración.
Esta es mi amiga Dora, con su hijita Anita. Ayer Dora dejó de compartir el planeta con nosotros... víctima del cáncer.
Este es mi adoradísimo amigo Francisco, también falleció víctima del cáncer, ya hace algunos años. Lo extraño horrores, como se han de imaginar.
Y mi amigo Luis, a quien recuerdo con muchísima frecuencia.
El querido Juan Manuel, abuelo de mi hija. En esta foto con algunos alumnos de él... y aquí no cabe duda de que es el padre de su hijo... digo yo.
El buen Rigo... que también se nos adelantó. Y con él dejemos mi altar de muertos, aunque me quedan todavía unos cuantos amigos que incluir.

Vámonos con una calaverita literaria que me hallé por ahí:

"Al fin que pa' morir nacimos
llegó la flaca y de un jalón
y nosotros ya la hicimos
vamonos para el panteón".